domingo, 4 de abril de 2010

GUARDO EN MI MENTE



Guardo en mi mente

una espada de signos

que el silencio cubre.


Abrazo el dolor de la llaga,

la agonía de sus latidos,

espero en la grieta.


Los heridos observan

la escasez de posibilidades

en el rostro del enemigo.


No lances la espada

si tus manos no están dispuestas

a sobrevivir al beso de la muerte.


Ningún ángel podrá salvarte del boomerang..