martes, 17 de noviembre de 2009

LOS HOMBRES QUE ME AMARON

El Paul Newman de los niños. Sus manos eran mías cuando recorríamos las calles
que nos separaban de los futbolines y donde el señor Andrés vendía el vino que calentaba los ánimos y la sangre de nuestros padres, los mismos que casi siempre acababan pegados a nuestra piel. Sólo el silencio hablaba de ello por nosotros. Nacho secaba las lágrimas de mis ojos y yo le ofrecía un esbozo de sonrisa para borrar las suyas, después, subidos a un almendro..., moría la tarde.
Su lejano recuerdo viene hacia mí en los días solitarios y me devuelve su mirada inquieta
y el platónico sentir de la infancia. La distancia creció con nosotros, aunque yo a su lado hubiera sido la mujer más feliz del mundo.

Un Nicolás Cage adolescente, me robó mi primer beso y se esfumó, pero mis labios conservaron su recuerdo. Después de un tiempo consiguió mi corazón, pero deseaba más de lo que podía entregarle una núbil quinceañera. Quiso poseer mis ojos, mi pensamiento, mi voz, mi cuerpo .
Sí, todo lo quiso controlar… menos sus celos. Y le hubiera entregado voluntariamente el alma, pero su falsedad, sus amenazas, sus persecuciones no me emocionaron, aún así, olvidarle casi me mata, porque yo a su lado hubiera sido la mujer más feliz del mundo.

Con Pierce fui la mujer más feliz del mundo, pero no hablaré de él, porque en éste poema sólo se habla de los hombres que me amaron.

Y tú… rebelde con causa…, tú eres mi último suicidio en el aire, porque ya no quiero ser la mujer más feliz del mundo. Sólo… la mujer que ames.

3 comentarios:

Dana Andrews dijo...

Me gustó especialmente éste poema cuando lo escuché en el Warholl.

Doberka dijo...

Gracias Dana. Me alegra que te haya gustado especialmente, pero espero que la próxima vez que nos encontremos pueda ponerle rostro a tu nombre.

Besos

PHAROS dijo...

me gusta, pero que actor será ummmmmmmmmmmmmmmmm, dimelo no quiero perdermelo.
besos